Peste negra, Coronavirus, pandemias y ciclos

En 1347 la peste bubónica se extendió por Europa con mucha virulencia. Este episodio se produjo tras una conjunción Júpiter/Saturno en el signo de Piscis. Un aspecto que marcó el inicio de un ciclo dominado por el elemento agua. En publicaciones anteriores he comentado el tema de los ciclos astrológicos que marcan periodos de más de dos siglos influenciados por uno de los 4 elementos. Con el azote de aquella peste se inició un periodo bajo el elemento agua que finalizó con el inicio del elemento fuego que arrancó en 1603, cuando esta misma conjunción se produjo en Sagitario marcando el auge de la colonización de América y muchos otros territorios. La misma conjunción ocurrió después en Virgo, en 1802, dando el pistoletazo de inicio al elemento tierra. El ciclo se ha extendido de 1802 a 2020. A lo largo de  él se ha producido el auge de la producción y el consumo propios del sistema capitalista. El próximo 21 de diciembre abandonamos definitivamente más de dos siglos de elemento tierra, para inaugurar más de 200 años de elemento aire. Internet, la digitalización y la progresiva desmaterialización son indicadores de esta transición iniciada. Como vemos las pandemias han marcado estos finales e inicios de ciclo. La peste negra marcó en 1347 el inicio de un periodo dominado por el elemento agua que se extendería hasta el siglo XVII y que acabaría cuando la conjunción de 1603 inauguró el elemento fuego y se empezaron a conquistar las Américas. En 1802 la fiebre amarilla acabó con gran parte de los soldados franceses que invadían Haití. Esta enfermedad enrojecía los ojos y la lengua, alteraba el ritmo cardíaco y producía eventuales sangrados. En lo simbólico el hecho marcaba el final de los dos siglos de fuego para entrar de lleno en los dos siglos de tierra. Conquistar de aquella manera dejó lugar a las fábricas. El asentamiento en la producción de materia y las explotaciones laborales varias propias de la industrialización y el elemento tierra. En 2020 una pandemia ,que afecta a los pulmones y se transmite por el aire, marca el inicio del elemento aire.El cambio de ciclo se produce cuando los rasgos del elemento se agotan. La transformación que nos ocupa muestra el desgaste de unos sistemas y una estructura que han dejado de funcionar y abre progresivamente las puertas hacia el nuevo ciclo.Querría alargarme hablando del mito del eterno retorno pero la extensión de los posts no da tanto de sí. Adjunto una imagen del Uróboros que escenifica muy bien el punto en el que nos encontramos. Esta transición, como todos los cambios de periodo, se ubica en el final de la cola, dentro de la boca. Nos encontramos en la oscuridad de sus fauces. La falta de luz en ese punto muestra la desorientación que precede al renacer. Como varias veces he dicho, podemos considerar que en gran parte del mundo nada fue igual desde 2008. Muchos notamos un fuerte impacto en aquellas fechas, otros ahora, pero todos nos vemos afectados por un ciclo que en lo global continúa descomponiendo estructuras de manera muy evidente hasta 2024. En lo individual cada mapa es un mundo, como siempre.Personalmente me sirve entender estos ciclos para ubicarme en el presente.

Roberto Saula

La imagen de la izquierda acompañaba un texto satírico y retrataba el atuendo de algunos médicos. Durante el brote de peste ocurrido en los siglos XVII y XVIII el uniforme empleado por algunos médicos comprendía máscaras ,como la de la foto, repletas hierbas perfumadas para protegerlos del «aire podrido» que se consideraba causante de la infección.

EL SACRIFICIO Y EL MITO

¿Qué tienen en común Marilyn Monroe, Michael Jackson, Kurt Cobain, Jim Morrison o Amy Winehouse?
Los que estéis pensando la fama y la muerte prematura tenéis dos minipuntos. Los que estéis pensando un Neptuno destacado en la carta o malos aspectos con Neptuno, tenéis el premio gordo.
Si nos pusiéramos a analizar cada una de las cartas individualmente, podríamos detectar en ellas la presencia de Neptuno de una u otra forma (ya sea por los malos aspectos del planeta en la carta de Marilyn Monroe, Jim Morrison o por los planetas en Piscis de Kurt Cobain o de Michael Jackson)
La magnitud de la fama de estos individuos solamente puede ser interpretada a través de las aguas de Poseidón. Una Luna en casa diez y en trígono a Júpiter, puede dar mucha visibilidad pública a nivel internacional, por ejemplo. Pero las masas que divinizan a la estrella, son terreno de Neptuno.
Uno de los grandes cambios que está trayendo consigo el larguísimo inicio de la era de Acuario, en la cultura occidental, es la suplantación de los santos y las vírgenes (propias de la era de Piscis y del cristianismo) por ídolos de carne y hueso que se presentan ante nosotros como seres inalcanzables, ya que solamente podemos idealizar aquello que no podemos alcanzar.
De hecho, podríamos considerar que la idealización es un mecanismo de Neptuno para disolver las fronteras y crear la unión universal, puesto que es el único modo de amar lo desconocido.
La idealización de Jesucristo se produjo tras su muerte, cuando el ego se había fundido con el cosmos. Del mismo modo los procesos de canonización se ponen en marcha tras las defunciones, nunca antes.


Cuando las idealizaciones emitidas por las hordas de fans se dirigen a personajes vivitos y coleando el individuo debe saber manejar toda la energía que la idealización supone.
Deben aprender a gestionar esos océanos de fuerzas invisibles que impactan en sus vulnerables seres a los que se admira y se critica por igual, como  si el ser visibles les obligara a exponerse siempre a nuestras exigencias.
Deben lidiar con los millares de ojos que se proyectan en ellos, que desean imitarlos, que desean fundirse con esas entidades a las que creen conocer.
Es evidente que un ser humano no puede aguantar todas esas proyecciones durante demasiado tiempo sin sufrir algún daño colateral.
Es por ello que ,en muchos casos, la única escapatoria es el sacrificio de la propia identidad. “La entrega del alma a la humanidad”
Si la vida no finaliza en el momento en que nos desprendemos de nuestra alma, la única alternativa que se nos presenta es la de vagar como muertos vivientes que tratan de recuperar lo perdido reviviendo lo que ya acabó. Lo que sin duda sucede en muchos casos. Véase el arquetipo de la vieja gloria tan magistralmente parodiado en ¿Qué fue de Baby Jane?
Contrarrestar lo negativo del efecto “neptunizante” necesita un Saturno (una tierra en general) o un Sol “bien puestos”
La fama que otorga Neptuno puede traer consigo problemas con alcohol, barbitúricos o drogas de cualquier tipo. Por eso podemos pensar también que las figuras tan visibles sin problemas asociados a ello, se pueden manejar bien con unas cartas que se encuentran equilibradas en algún sentido.
Debemos tener en cuenta que el Sol, Júpiter o la Luna, por bien aspectados que estén, difícilmente podrán llegar hasta donde se extiende el océano. Una muestra de ello, es la idealización que se produce tras las muertes.
Solo cuando el ego entrega su alma a la inmensidad (proceso neptuniano por excelencia), podemos adentrarnos en lo divino.
Neptuno es el planeta encargado de hacer pervivir eso en lo eterno , pero exige el sacrificio de la propia individualidad a cambio. Y en la mayoría de los casos, solamente cuando ese sacrificio se produce de manera prematura se puede crear el mito.

Roberto Saula

LA VENGANZA DE HEISENBERG

No creo que Vince Gilligan estuviera pensando demasiado en arquetipos astrológicos durante la escritura del guión, pero una vez más, como amos y señores del inconsciente colectivo, ellos decidieron manifestarse por su cuenta para configurar la trama de Breaking Bad. Y es que hablar de Breaking Bad es hablar de los dos ejes de una polaridad, de la lucha entre dos fuerzas en oposición. Es hablar de Tauro y de Escorpio, de la contraposición entre permanecer y cambiar, entre acumular y destruir. Cuando conocemos a nuestro protagonista no tardamos en deducir cómo han sido sus últimos años entre coches mojados y polvorientas pizarras de instituto. Los eventuales problemas económicos son lo único que parecen obstaculizar la rutina bastante insustancial de una familia estándar. El día a día seguiría su curso inalterable de no ser por el diagnóstico que Walter recibe en la consulta del médico. Un cáncer de pulmón fulminante amenaza con acabar con su vida en unos meses. Con la intención inicial de obtener ingresos que dejar a su familia, nuestro protagonista empezará a producir metanfetamina de manera clandestina. El entorno próximo permanecerá ajeno a todo,
Walter no tardará demasiado en iniciar el desdoblamiento de identidad. Heisenberg, su alter ego sombrío, permanecerá en estado latente hasta que empiece a ser manifestado en el momento en que se requiera más control de la situación, cuando deba ayudar a Walter en el campo de batalla. En biodescodificación podrían establecer una asociación entre el cáncer de pulmón y lo no expresado. Las células malignas como el modo de reivindicación con el que cuenta lo reprimido para manifestarse. No sería descabellado relacionar en lo simbólico la enfermedad de nuestro protagonista con su alter ego. El cáncer como la manifestación gráfica de la voz de Heisenberg gritando enterrado en su interior.

No en vano el tumor remite al mismo tiempo que Heisenberg ocupa gran parte de lo que antes era Walter, o eso se nos hace creer. El lado oscuro de Escorpio emergerá de las profundidades cuando Walter haya tomado conciencia de su propio perecer. En ese momento la creciente angustia del toro le llevará al negocio de la metanfetamina para asegurar el bienestar material de los suyos. Ello le enfrentará a Heisenberg, que por su parte, reivindicará su derecho de autoafirmación negado durante años. La voluntad de acumular de Walter retroalimentará las ansias de poder de Heisenberg y ambos se sumergirán en una bulimia autodestructiva donde la muerte se convertirá en la habitual moneda de cambio. El aumento de ingresos será proporcional al aumento de asesinatos.Heisenberg representará el lado oscuro de Escorpio, operando a escondidas para obtener más poder. Tal vez nada de esto habría sucedido si Walter hubiera sabido reivindicar lo suyo cuando estaba en Grey Matter. Si no hubiera frustrado la voluntad de autoafirmación de Heisenberg, retirándose al anodino modo de vida por el que optó. El progresivo desdoblamiento de identidad, iniciado en el momento de conocer el diagnóstico, se zanjará con la aniquilación de la personalidad asumida durante los últimos cincuenta años. Heisenberg acabará entonces con Walter White definitivamente y se dejará destruir por la enfermedad del mismo modo que el menos evolucionado de los escorpiones haría con su aguijón. Ambos perecerán ante la imposibilidad de existir como conjunto. Walter se esfumó progresivamente tiempo atrás, Heisenberg, tendido en el suelo del laboratorio, sonreirá satisfecho después de la derrota.
¿Podría haber sido de otro modo?

Roberto Saula

LA SOMBRA DE JUNG Y EL MAPA NATAL


Todos estamos familiarizados con el concepto junguiano de sombra, pero muchos no lo saben. De hecho el término, acuñado por el teórico suizo, no es más que la redefinición de algo tan antiguo como la propia civilización.
El lado oscuro del hombre nace al mismo tiempo que su lado luminoso. Y es que como no hay  bueno sin malo, guapo sin feo y noche sin día; no hay luz sin sombra.
Podemos definir la sombra como lo que resulta de almacenar en el inconsciente los rasgos no aceptados de la propia personalidad. Algo que cobra protagonismo en aquellas áreas de nuestro mapa natal que menos exploramos, que nos resultan ajenas. Pues todos tenemos todo el simbolismo zodiacal en algún lugar de la carta.
La envidia, la avaricia, la ira, la lujuria o cualquiera de los pecados capitales y sus compinches, deben ser expulsados de la civilización para conseguir una convivencia pacífica en sociedad.
¿Es posible eliminar de nuestra identidad algo que nos pertenece? ¿Podemos destruir lo que nos constituye sin atentar contra nuestra existencia?
La sombra completa nuestra individualidad y nos define tanto como nuestra vertiente consciente, o  bastante más.
Movidos entonces por el instinto de supervivencia, la única alternativa que se nos presenta es enterrar a nuestros oscuros hermanos en lo más profundo del inconsciente con la esperanza de que no vuelvan a perturbar nuestra armonía.
Pero del mismo modo que el lobo se adueña del licántropo las noches de luna llena, la sombra lucha por ser reconocida. Usará los caminos que estén a su alcance para hacerlo; desde lapsus linguae hasta “lo que hice durante aquella borrachera” pasando por pesadillas o proyecciones de todo tipo. Porque lo que no reconocemos dentro aparecerá fuera. Hallaremos en nuestras narices aquello de lo que huimos. Manifestaremos entonces un profundo desprecio por el amigo que se cree el centro del universo, por el vecino arrogante que desprecia al vecindario, o por la amiga promiscua.
Invertiremos todos los mecanismos que tengamos a nuestro alcance para censurar esa clase de degenerados comportamientos. Mientras más cercana sea la actitud ajena a nuestra propia sombra, más repugnancia provocará en nosotros. Viviremos nuestra sombra a través de la proyección externa en un sujeto que nos resultará odioso. Como en el caso del personaje interpretado por Chris Cooper en “American Beauty”, muchos homófobos descubrirán que son gays, la virgen contactará con su cortesana y la cortesana con su virgen. En el opuesto hallaremos el elemento ideal para proyectar nuestra sombra.
Así, los gobiernos belicistas culparán a gobiernos extranjeros de todos sus males e iniciarán conflictos bélicos ,sangrientamente represivos, en defensa de la libertad. Del mismo modo que la inquisición intentaba aniquilar su sombra mediante las cazas de brujas. La suma de sombras individuales creará una inmensa sombra colectiva a la que llamaremos Diablo.


Cuando  en Blackswan, Nina Sayers (interpretada por Natalie Portman) entabla su primera conversación íntima con Lily, se encuentra en el centro de danza.
Lily aparece en la oscuridad, la ausencia de luz oculta parcialmente su rostro. Emerge literalmente desde las sombras y penetra en la zona iluminada.
El cisne negro y el cisne blanco se encuentran de nuevo en un mismo espacio.
Ambas están dotadas de cualidades antagónicas, gráficamente expresadas con unos directos blanco y negro.
Aronofsky nos muestra sin rodeos una contraposición permanente entre dos personalidades que parecen irreconciliables.
Solamente la fusión de las cualidades formará la perfecta bailarina. El perfecto cisne negro deberá ser también el perfecto cisne blanco.
Nina deberá escarbar en lo más profundo de su ser para sacar su sombra a la luz de la consciencia.
La exploración de las cualidades ocultas, de los rasgos negados, será el camino a la integración de los opuestos.
La ruta hacia la completitud deberá pasar por la crisis de identidad que provocará el contacto con el gemelo siniestro.
Mediante la aceptación de aquello que reprimimos, pasaremos de la proyección en el exterior a la integración en el interior para aprender a cooperar desde la comprensión.
La atracción entre opuestos ,tan propia de la naturaleza, ejercerá un papel fundamental en el proceso. Mediante la fusión de los contrarios se conseguirá la completitud. Y como en el sexo, solamente muriendo en el otro podrá nacer una nueva identidad.


El naufragio de Pi Patel deja a nuestro protagonista aislado en mitad del océano junto a Richard Parker, un tigre de Bengala. Deberá aprender a convivir con él para sobrevivir.
Ésta podría ser la resumida sinopsis de “Life of Pi” explicada desde la perspectiva de una narración objetiva. Pero no es necesario navegar demasiado profundamente en su significado como para entender que nos encontramos, una vez más, ante un conflicto entre el yo consciente y la propia sombra.
El joven Piscine iniciará una travesía marítima por las aguas del inconsciente para aprender a lidiar con ella.
De la relación que establezca con su hermano oscuro dependerá su supervivencia. Del mismo modo que la integridad del individuo y su cordura dependerán de la gestión equilibrada entre lo consciente y lo inconsciente.
Si cede ante el tigre puede acabar devorado por su sombra y fallecer, ya sea por muerte física o por la pérdida de la cordura.
La razón deberá encauzar lo instintivo en una batalla en que no tiene lugar el cuerpo a cuerpo.
Un encuentro entre los dos polos de un mismo individuo que acabará cuando los náufragos lleguen de nuevo a la civilización. Momento en el que Richard Parker se adentrará en la selva del inconsciente, dejando a Pi en la orilla y asumiendo que su presencia no tiene cabida en la civilizada comunidad.
Podemos intentar reprimir nuestra sombra ,como Nina Sayers, pero debemos ser conscientes del riesgo que corremos a ser destruidos. Pues en la lucha contra el inconsciente el vencedor ya fue elegido antes de la batalla.
La sombra puede aparecer entonces fuera de nosotros complicándonos la vida o adoptando la forma de alguna enfermedad que ataque al organismo.


Podemos intentar pegarnos la sombra a los zapatos, como Peter Pan, pero posiblemente fracasemos en el intento, al final no se trata de someterla, se trata de dialogar con ella.
Tal vez la opción más sensata sea la que pasa por mirar de frente a nuestro hermano y comprender su necesidad de mostrarse dejándole algo de libertad de acción.
En cierto sentido, la travesía de Pi Patel y Richard Parker es el viaje de toda una vida.

Roberto Saula

BLANCANIEVES

Cáncer, Capricornio y el camino a la madurez

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Parte de los cuentos de hadas hablan sobre la transición de la infancia a la madurez, aunque pocos son tan gráficos como Blancanieves.
Nuestra protagonista huye de su hogar amenazada por la envidia que la madrastra tiene hacia su belleza. En la versión de los hermanos Grimm, la madre biológica de la protagonista murió en el parto. En una publicación anterior, sin embargo, la villana no es la madrastra, es la madre. En todas las versiones la aproximación a la pubertad es una amenaza para una figura materna que teme ser superada. Algo que remite de un modo evidente a las teorías psicoanalíticas de Freud. En este contexto, Blancanieves se ve obligada a emanciparse para iniciar su camino hacia la edad adulta.
En astrología Cáncer se vincula a la infancia, Capricornio, el signo opuesto, a la vejez. El trayecto que se establece entre ambos signos es el camino del niño al adulto, el eje conocido como el eje de individuación.
En su trayecto, Blancanieves encontrará un hogar en mitad del bosque. Un hogar diminuto que parece habitado por siete niños. En un momento dado decidirá tumbarse a descansar. En la versión de los hermanos Grimm probará varias camas pero todas le parecerán demasiado pequeñas, únicamente se encontrará cómoda en la séptima. Durante siglos únicamente se conocían siete planetas, el séptimo ,y último de ellos, era Saturno, regente de Capricornio, y asociado por tanto a la vejez. Encontramos una pista simbólica de la necesidad de la niña por conectar con su propia madurez. Es curioso que este dato parece pasar desapercibido en las interpretaciones simbólicas del cuento, es uno de los detalles que más llama mi atención.
La casa del bosque resulta estar habitada por siete hombrecitos, siete enanos a los que interpretaciones psicológicas del cuento, como la de Bruno Bettelheim, consideran individuos que han fracasado en su devenir adulto y se han quedado estancados en lo que define como fase «preedípica» del desarrollo.
Estos siete personajes son más próximos al niño que al hombre. Desconocemos de ellos familia ni ningún tipo de interés asociado al adulto. En la versión de Disney, convierten incluso su vida laboral en la mina en un musical de diversión.
Tradicionalmente Saturno ha regido las minas también, es fácil establecer aquí el vínculo Capricorniano de unos individuos cuyo frágil lazo con la madurez se reduce a sus responsabilidades como mineros.
Blancanieves mantiene con estas figuras una relación a medio camino entre el cuidado maternal y sus responsabilidades como futura esposa. Inicia en su estancia el desarrollo como mujer casadera conviviendo con unos hombres que, lejos de violentarla, la enternecen por su aspecto infantil. Todo ello facilita ese periodo de transición.
La Madrastra no cesará en su propósito de acabar con ella. Conseguirá que muerda la manzana previamente envenenada. El fruto rojo símbolo del amor y del sexo (y por extensión del pecado en las culturas cristianas) será aquí la aceleración hacia su transformación.
Tras pecar, la niña deberá “morir” para renacer como mujer.

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PINOCHO

Géminis, Sagitario y el eje del conocimiento

Pinocho en la versión original de Collodi no fue dotado de vida «humana», por el «Hada madrina»,  tenía ya vida como tronco.
Cuando el Maestro carpintero «Cereza» lo encuentra y decide convertirlo en una pata de mesa, el tronco se queja asustado ante la estupefacción del carpintero.
El Señor Cereza acaba regalando  el trozo de árbol a su amigo Geppetto.
En la versión de Disney, en cambio, es Geppetto quien tras crearlo desea que viva.
Ambas versiones, de distintos modos, nos hablan de esa voluntad tan humana de generar vida, de moldearla «a nuestra imagen y semejanza».
Como, padres, demiurgos o dioses pretendemos ser los artífices de «nuestras» creaciones.
En todo ello Pinocho quiere aprender pero aún no sabe.

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No tiene ni conocimientos ni moral, solamente tiene dudas: ¿Porqué esto? ¿Porqué aquello? Hasta las formas más rudimentarias son cuestionadas por un humanoide que es de madera. Cabe aquí destacar, que la madera en sí misma se ha considerado desde culturas ancestrales un símbolo de vida. El árbol como muestra de la fuerza del impulso vital.
Pinocho, necesita una conciencia externa que le diga lo correcto.
Un ser Virgo que, de algún modo , establezca el punto de equilibro en el eje del conocimiento representado por Géminis y Sagitario.
Aparece entonces «Pepito Grillo», que
con su evidente energía virginiana, construye el puente entre el Junio de Géminis, y el Diciembre de Sagitario. 
Tenemos ya a 3 de los 4 mutables en juego.
Pinocho no tiene conciencia, pues la conciencia (Géminis)  se aprende en sociedad. Tampoco tiene moral, pues la moral en un sentido filosófico (Sagitario)  viene con la conciencia. Por otro lado, la moral institucionalizada se convierte en ley.  Ése es el terreno de Sagitario  al que el Pinocho de Collodi deberá hacer frente en más de una ocasión, cuando sea detenido. portada-pinocho-400x360La falta de conciencia y de moral, lleva al protagonista del cuento original a asesinar a Pepito Grillo, algo no mostrado en la versión de Disney.
Estamos ante una historia de aprendizaje que relata esa primera infancia, como
Peter Pan y Alicia en el País de las maravillas narrarán después esa segunda. No en vano al inicio de la película, vemos en el estante estos dos libros detrás de Pepito Grillo.
Todo el conflicto en Pinocho acaba en el mar, terreno del único mutable no nombrado; Piscis.
Tenemos un ser de madera que anhela comprender y que pasa por todos los estadios de la evolución vital. Quiere dar un sentido (Sagitario) al conocimiento concreto (Géminis) , para ello debe integrar los consejos de Pepito Grillo (Virgo) y arriesgar su vida en el mar, hasta conectar con la idea de inmensidad (Piscis). Hasta entender el riesgo que puede suponer no integrar la propia consciencia.  Si en el futuro toca trascender los niveles de ésta será otro episodio.
Conocer las normas primero para después romperlas si hace falta. Cada cosa a su debido tiempo.

Roberto Saula

LA CRISIS DEL MOLDE

La estructura está en crisis, no es nada nuevo para nadie. La estructura entendida como aquellos depósitos rígidos a los que hay que amoldarse.
Voy a poner un ejemplo personal acerca de lo que pretendo decir con esto:
Soy Piscis, Ascendente Acuario, como algunos sabéis. La energía del Ascendente Acuario, diferente a la del Sol en Acuario, debe integrar siempre, de algún modo, la ruptura del molde. A lo largo de mi vida ello se ha manifestado de muchas maneras, pero en todo este proceso la astrología ha sido siempre un ejemplo gráfico en mi senda.  Desde que a los once años descubrí aquel libro de astrología en la estantería de mi tía, siempre tuve que hacer frente a juicios racionalistas del tipo: «Pero te considero inteligente, ¿Cómo puedes creer en esto?» Opiniones emitidas bajo la lógica occidental alimentada por una gran estructura colectiva que jerarquiza el conocimiento y que ,en su mejor versión, tiene hacia aquello «que la ciencia hoy no puede explicar» una actitud paternalista del tipo: «Pobrecito, lo majo que es y cree en estas historias»
Astrología al margen, en todo este proceso experimenté siempre esa idea de «salir del molde». Un salir del molde del estilo de: Yo también soy esto pero esto en mí se manifiesta de un modo muy distinto a la opinión que tú tienes sobre ello. Algo muy presente en mi vida a muchos niveles.

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Imagen del ilustrador japonés Avogado_6

Pues bien, «la crisis del molde» implica entender que las estructuras configuradas hasta hoy ya no serán válidas mañana. Implica ser consciente de que el único molde posible es el que contempla asumir la propia naturaleza, esté o no bien vista por la sociedad que te ha visto crecer.
Seguir el molde y pretender encajar, cuando sencillamente no encajas en el molde que te proponen, es nocivo para el individuo y para el colectivo.
Lejos de pretender hacer un charla coach sobre el empoderamiento (respeto el coaching pero no es mi campo, tal como hoy se entiende por lo menos) me interesa únicamente manifestar que el molde existe sí, pero que adaptarse a él no debe pasar nunca por renunciar a lo que uno es.
Al margen de tendencias, leyes, modas e historias varias, cada uno tiene su propio molde. Comprenderlo pasa, indudablemente, por episodios de soledad y de «bichorrarismo» que conducen hacia el propio sendero.
Lo mejor que podemos sacar ,de esta crisis global y de la era que acaba de empezar, es aquello que permite conectar con todo lo que temíamos haber hecho antes de que empezara todo esto, para dar la oportunidad a aquello con lo que vibramos y nos conecta con la autenticidad. Más allá de la moda, la tendencia o «lo que toca hacer», creo que cuando las cosas se comunican desde lo identitario el resto fluye. Porque todos tenemos una identidad personal, única e intransferible como nuestro mapa natal.
Aunque no es un camino fácil ni rápido, ni cómodo,  considero que hay que tener la valentía de afrontarlo.
Al final, la reconfiguración de las estructuras posibilita la libertad para crear moldes más flexibles y versátiles. Moldes futuros adaptados a lo que, al fin y al cabo, cada uno de nosotros es.

Roberto Saula

DISIDENCIA DIGITAL: EL ACTIVISMO DE MAÑANA

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El grupo Anonymous empezó sus acciones de manera evidente en 2008. Este colectivo, diverso,  individual y unificado , a partes iguales, proclama la defensa de la libre información.  Internet independiente de lucro económico y accesible para todos.
Pensamientos que encontraron la oposición lógica de los defensores de los derechos de autor, pues nuestro sistema aún no ha definido algo concreto en relación a esto. Opinar sobre ello es complejo todavía hoy, viniendo de los doscientos años de los que venimos. Iremos viendo definirse este tema en el futuro. El mayor conflicto es el que han tenido con las grandes corporaciones que buscan la privatización de la red preservando las estructuras piramidales. Analizando todo el conjunto creo fácil detectar lo que moldea la realidad futura, aunque nuestro contexto no esté preparado todavía.
Anonymous irrumpió con fuerza con Plutón transitando ya Capricornio.
Recientemente han manifestado su rechazo hacia el larguísimo encierro de Julian Assange, del que apenas se habla en los medios. Mientras escribo estas líneas él sigue encerrado. Es interesante recordarlo de vez en cuando, yo le pienso a menudo desde casa con mi Marte en Sagitario, subiéndome por las paredes tras pocas semanas de confinamiento.
Con una perspectiva profundamente visionaria , Anonymous, avanzó ya en 2008 el nuevo paradigma.
La lucha que en el ciclo de tierra se mantuvo, y se mantiene todavía , entre la privatización de las propiedades físicas y su uso público,  cobra forma también en lo digital. Lo virtual es cotizable hoy y lo será todavía con más contundencia mañana.
Saturno en Acuario muestra y mostrará la peor cara del control digital con medidas ejercidas por los que tratan de perpetuar lo que ha caducado. El sistema actual se sostiene con compras de ciudadanos orientadas a productos que ,en ocasiones, lucran más a los intermediarios que a quién los genera, claro ejemplo de ello es lo que sucede con la alimentación, por ejemplo. Internet ,en ese sentido, permite conectar a aquellos que ofrecen un servicio con sus consumidores de un modo directo, algo impensable en la era analógica. Plutón en Acuario, evidente desde 2025 y hasta 2043, nos brindará la posibilidad de moldear una realidad más horizontal.
Cambiar el modelo pasará, como siempre digo, por replantearse el poder mayúsculo que la acción individual tiene en el conjunto.
Si mañana llegáramos a un acuerdo colectivo, al día siguiente despertaríamos en un mundo nuevo. De eso irá, si queremos, Plutón en Acuario.

Roberto Saula

 

 

 

 

DEL PATRIARCADO A GAIA: ¿LA NUEVA MORAL?

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Todo gran cambio social implica nuevas directrices morales.
Nuestra lógica religiosa actualmente se encuentra en decadencia. La falta de valores espirituales es obvia en un occidente incapaz de trasladar el pensamiento filosófico a sus necesidades presentes y futuras.
El ecologismo marcará sin duda el criterio ético que está naciendo.
Cómo he dicho en posts anteriores ( @astro.cultura en Instagram) la idea de la Tierra como ser «sintiente » que nos cobija generosamente se impondrá de diversas formas.
Venimos de un patriarcado materialista que funcionó mientras duró. Una estructura que veneraba humanos desde el monoteísmo presente en las culturas económicamente dominantes. Es fácil que en este cambio de paradigma, que dura dos siglos y que acabamos de iniciar, se cuestione la ética establecida y en defensa del medioambiente nazca una nueva forma de culto. El culto a la Madre Tierra como punto de partida a un modelo matriarcal (entendiendo lo matriarcal desde lo émpatico y lo igual, sexos y confusiones varias sobre el término al margen)
La supremacía de lo natural, lo medioambiental y lo sostenible, como un borrador de la base ideológica que se puede configurar en los próximos dos siglos. Un modelo que, de algún modo, ya ha nacido.
La idea de respetar a «Gaia» ,como llevo diciendo hace tiempo, puede ser, sin duda alguna, la base teórica de las leyes que puedan emerger.
El futuro puede ir hacia ahí, y en lo medioambiental debe ir hacia ahí si no queremos destruir todo lo que nos rodea y destruirnos con ello. Pero también pienso que está en nuestra mano discernir «el grano de la paja». Saber diferenciar entre el real «signo de los tiempos» y la distorsión que nos llega por parte de aquellos que pretenden perpetuar su poder en el nuevo paradigma en beneficio propio.
Aunque seamos demasiados en el planeta, y esto deba regularse y se está regulando ya,  creo que el problema más serio no viene tanto de los que somos, más bien del trato que propinamos al medio en un sistema que sencillamente es insostenible, o sostenible solamente para unos pocos, los mismos que quieren hacernos creer que el problema es que la gente vive «demasiado» en lugar de asumir que el problema es su sistema, el mismo que les proporciona la riqueza a la que no están dispuestos a renunciar. No me interesa la política como votante de nada no creo en ella, y menos en la democracia representativa y su performance, sí creo en nuestra evolución colectiva y en el futuro despertar de todos.
Digan lo que digan los mayores beneficiarios del paradigma actual, esto no va de aniquilar población para mantener el beneficio que les satisface, va, ante todo,  de reconfigurar un modelo productivo que hoy ya está en descomposición.

Roberto Saula

EL FIN DE UNA ERA

Disculpad el sensacionalismo del titular en los tiempos que corren, pero astrológicamente no es para menos. El 21 de diciembre se producirá la conjunción exacta entre Júpiter y Saturno, ya en el signo de Acuario. Estos dos gigantes operarán uno junto al otro haciendo historia. Digo haciendo historia porque, aunque astronómicamente esta conjunción es un evento que ocurre cada 20 años, en esta ocasión la conjunción marca el inicio de un ciclo de más de 200 años. Un ciclo que nos despide del ciclo anterior, iniciado en 1802 y dominado por el elemento tierra. Los gigantes se juntarán a poca distancia de nuestro planeta, una proximidad similar se produjo en 1623.
En lo astrológico el diálogo entre estos dos colosos marca grandes ciclos. Los pasados dos siglos han establecido interacción en signos de tierra. La revolución industrial enmarcó el inicio de este periodo que abandonamos. Dejamos progresivamente atrás más de dos siglos de tierra para entrar en otros dos siglos de aire. Nos apartamos de un tiempo marcado por la generación de materia. Materia entendida como productos fabricados de manera masiva en fábricas, pero también como un aumento de seres humanos en la tierra. En el inicio del ciclo anterior, la natalidad se disparó y se cubría con ella la mano de obra necesaria de unas fábricas que crecieron hasta instalar la sociedad de consumo que conocemos hoy. Lo digital y lo intangible cobran ahora fuerza en un cambio de elemento que muestra predilección por un “adelgazamiento” de la materia.Lo que antes lo hacía un equipo de 30 personas, hoy lo hace una persona con un teléfono, lo que antes era garantía de “para siempre” hoy es temporal y cambiante y así un largo etcétera que parece decir: si la tierra genera en lo tangible, el aire conecta en lo intangible.Elemento tierre

PLUTÓN COMO DETONADOR
Estos últimos años de Plutón en Capricornio dan para mucho en todo ello. El tránsito se mantendrá en el signo de la cabra hasta 2024. Durante toda su estancia va a seguir mostrando las costuras del sistema en el que nos encontramos. Históricamente crisis y guerras se han dado la mano de manera cíclica. Los conflictos globales han reseteado la lógica económica presente y se han establecido otras estructuras. Creo que no es osado considerar que el momento que atravesamos puede ser leído, a efectos prácticos,  como una tercera guerra mundial. Una tercera guerra mundial por el impacto económico y social que supone. Parar el mundo a través de una crisis sanitaria pone el contador a cero hacia un nuevo lugar. La especulación se traslada a lo intangible y el control del futuro está ya en la nube. El nuevo mundo a conquistar, con sus recursos a explotar, se encuentra tras las pantallas. Si la interacción directa entre humanos se reduce el uso digital se dispara. El producto regional y nacional ya se extinguió en un mercado cada vez más global. El proceso tiende a acelerarse y a abarcar los ámbitos no conquistados. Detener al mundo e interconectarlo bajo una nueva estructura necesitaba un catalizador: un virus que pareciera igualarnos a todos. “Vencer el virus como objetivo común” sería la pieza final del engranaje que nos llevaría a un sistema global cocinado a fuego lento durante décadas.aire

¿DÓNDE ESTAMOS AHORA?
En todo ello la actualidad sigue mostrando evidentes tensiones. Esto no deja ser el reflejo de lo que hay en el cielo. Y es que como vemos 2020 está lleno de eventos históricos.
Eventos que aunque desde la astrología no se adivinaran literalmente como el Coronavirus ya llevábamos mucho tiempo esperando a que pasaran. Pues todo esto no va tanto de “adivinar” como de comprender ciclos internos y externos que sirven de guía. Los aspectos de 2020 tenían que hacerse notar, lógicamente. Marte se mantiene este año unos 6 meses en Aries, algo muy poco habitual. A partir del 24 de agosto está activando una tensión exacta a Saturno en Capricornio que dejará de ser exacta los primeros días de Octubre pero que nos acompañará, de un modo u otro, hasta enero.
La interacción entre los dos planetas considerados tradicionalmente maléficos ocupando sus hogares,  ni esta pasando ni pasará desapercibida. Esto indica tiranteces sonadas entre voluntades individuales y estructuras limitantes. Semanas y meses que alternan contención frustrante y expresión abierta de malestar:
“Año bisiesto, año siniestro” que dicen.Más siniestro o menos, inolvidable desde luego.

LO QUE ESTÁ POR VENIR
La astrología es compleja sí, la astrología mundial todavía más. Somos humanos que interpretamos el cielo y nuestras afirmaciones concretas son falibles como cualquier interpretación. Ahora bien su recorrido es el que es y sus aspectos simbolizan lo que simbolizan. 

2020
Año que acorrala las estructuras dominantes. Año en el que descubrimos, si no lo sabíamos, que cualquier manifestación política actual a la larga es un fraude. El político novato y bienintencionado se da cuenta que por mucho que quiera cambiar nada está sometido a un sistema con muchos “jefes de todo esto” que le impiden decidir.
La democracia representativa es un teatrillo dirigido a un gran público que es votante potencial. En lo global el mundo se paraliza y somos conscientes de que las estructuras tal como están construidas ya no sirven.  Se digitaliza todo lo que se puede, se cierran cajeros y se pretende controlar el dinero de manera total. El virus, como he dicho anteriormente, es un agente globalizador hacia lo de más allá.

2021
Tras el shock inicial, los problemas económicos (ya evidentes) y las significativas tensiones entre lo viejo y lo nuevo nos hacen cuestionarnos la clase de sistema que estamos manteniendo y el lugar hacia el que debemos dirigirnos. Hay enfado, incertidumbre y una necesidad de cambio que conecte el tradicional modo de hacer con el que emerge.

2022 
Este año empiezan a cocerse las nuevas necesidades en lo teórico. Hay un borrador de estructuras de lo naciente pero continúa presente esa importante tensión entre lo viejo y lo nuevo. Estos dos años pedirán reestructuraciones significativas para abandonar modelos caducos que se adapten al contexto.

2023
Las tensiones se aligeran de manera significativa. Aunque no habrá carencia de conflicto y disconformidad, encontraremos la guía de “el camino marcado hacia”. Tras años de confusión, deberemos ver más claro el lugar que ocupar mañana.

2024 Y MÁS ALLÁ
Aunque habrá formas todavía por detonar, veremos con claridad la estructura necesaria para establecer el puente entre dos eras. A partir de 2025 y hasta 2043, la evolución se disparará con una velocidad no vista hasta la fecha.
Cuando alguien me pregunta acerca del final de todo esto, yo respondo que más que final éste es un largo principio. Un largo principio en el que como colectivo deberemos demostrar nuestro nivel de desarrollo. Diga lo que diga quien lo diga, desde lo astrológico mañana no será todo igual que ayer, hay que asumirlo. Nunca fue igual que ayer desde el 2008, de hecho. Nos encontramos a las puertas de una nueva era, pero sobre todo iniciamos un nuevo ciclo que se extenderá a lo largo de más de dos siglos. Enfrentamos el fin de un sistema piramidal corrupto y tenemos la oportunidad de transformar la realidad hacia un modelo más horizontal. Pero al final se trata de eso: una opción que hay que trabajar como conjunto. Conspiranoias a parte(muy acertadas para mí muchas de ellas) los años que vienen van de muerte y renacimiento en un contexto que será necesariamente distinto, esto sí podemos afirmarlo con más certeza. Si aprovechamos la oportunidad como creo entender que el Aguador querría, la igualdad y la transparencia del colectivo deberán imponerse a la jerarquía momificada. Aunque el monstruo asustado trate de sobrevivir matando, las pilas de todo sistema se agotan. 
El resto; A la larga una posibilidad de construir que habrá que saber aprovechar.
Tiempos históricos éstos.

Roberto Saula